Porque no soy ángel ni dios sino persona y las personas tienen gastos. Por desgracia ni nuestro casero ni la dueña del supermercado aceptan el argumento de que al dedicarnos a temas espirituales
ellos deben servirnos gratis.
Yo soy profesional, no esclavos y los profesionales cobran. Tampoco soy estafadoras de esas que te dicen lo que quieres oír (como por ejemplo que la vida es gratis) para que te descuides
y puedan pegarte el hachazo.